
LÁGRIMA Y EL DELFÍN
Lágrima y la tortuga verde duermen entre las plantas que hay cerca de la arena. La luna brilla toda la noche sobre el mar. Lágrima, de vez en cuando, abre los ojos para ver la luna, que es muy blanca.
Amanece a
espaldas del mar. Lágrima se estira toda ella y se revuelca en la arena.
—¡Hola,
tortuga verde!
—¡Buenos
días, Lágrima!
Sin prisa,
llegan a la orilla. El mar parece nuevo.
—¿Qué es
eso reluciente que sale del agua, tortuga verde?
—Es un
delfín, que está jugando.
—Oh, es precioso.
—¿Te
gustaría verlo de cerca?
—Claro,
sería muy emocionante, pero me asusta el agua.
—No te
preocupes, yo puedo llevarte hasta aquella roca.
—¿Cómo?
—Súbete a
mi caparazón y agárrate bien.
Lágrima se
sube al caparazón de su amiga y se agarra muy bien con sus uñas.
—¿Te hago
daño, tortuga verde?
—No, mi
caparazón es muy duro, y me gusta llevarte encima.
La tortuga
verde y la gata Lágrima navegan por el mar muy contentas. A Lágrima la brisa
del mar le da en la cara y alguna gotita moja su piel de tres colores, pero no
le importa.
Llegan, da
un salto y se sube a la roca.
—¿Dónde
está el delfín, tortuga verde?
—Yo tampoco
le veo.
¡Sorpresa! Del agua sale un delfín precioso, con su piel mojada y brillante, que sube muy
alto, hace un tirabuzón y entra de cabeza en el agua.
—¡Ay!
—exclama Lágrima cuando el agua la salpica.
El delfín
saca medio cuerpo y pregunta a Lágrima sonriendo:
—¿Y tú
quién eres?
—Soy la
gata Lágrima, la gata de la piel de tres colores. Y soy la amiga de la tortuga
verde.
Lágrima
está muy excitada.
—Hola,
Lágrima, yo soy un delfín. ¡Qué bonita está la mañana! ¿Verdad?
—Oh, sí.
El delfín
sigue jugando, y se aleja entrando, saliendo, saltando, zambulléndose en el
agua.
Lágrima quiere
volver. Sube sobre la tortuga verde y regresan a la orilla.
Las dos se
tumban al sol, que luce potente y gracioso. Lágrima respira profundamente y poco
a poco se relaja.
—Tortuga
verde, qué bonito es el delfín.
Cierra los
ojos y se duerme apoyando la cabeza sobre su amiga.
FIN
Leganés, 10 de junio de 2020