lunes, 27 de abril de 2026

Lágrima voladora

 

 50 cortos cuentos
de normales cosas

LÁGRIMA VOLADORA

La gata Lágrima, esa famosa gata tricolor que sale en mis cuentos, sabe volar. Recientemente también ha llegado a mi vida la gata Chai, que sólo tiene un ojo, un ojo muy agudo, pero de ella hablaremos otro día. Hoy le toca a Lágrima.

Lágrima que, además de ser sabia, tiene un corazón gatuno de oro, es protectora y ayuda siempre que hace falta. Por eso, se ha empeñado en aprender a volar y lo ha conseguido. Así puede ir lejos a socorrer a gatitos en peligro.

Tiene una técnica de vuelo muy depurada, creo que se la ha inventado ella misma. Se sube al tejado, se pone a bufar y a maullar con mucha fuerza, como si fuera una tigresa, entonces se llena de aire y se eleva como un globo aerostático. Cuando consigue mucha altura, suelta el aire de golpe, abre las cuatro patas y con su peluda piel tricolor planea muy veloz como un ala delta. O sea, vuela. Es capaz de desplazarse largas distancias. En el mundo gatuno se comenta que ha llegado a la sabana del Kilimanjaro. Yo no tengo datos seguros, pero no me extrañaría conociéndola.

El otro día, con sus súper poderes, que incluyen un oído ilimitado y una capacidad de comunicación telepática infinita, se enteró de que una gatita estaba en peligro en la rama más alta de un árbol. La rodeaban gatos salvajes que, una rama más abajo (ellos pesaban más que la gatita), le enseñaban los dientes con ánimo de atacarla. Un águila hambrienta sobrevolaba el árbol con los ojos clavados en la gatita. Y al pie del árbol cinco niños malotes le tiraban piedras con tirachinas esperando que cayera para rematarla. ¡Difícil situación la de la gatita!

La gatita maullaba con mucho miedo y mucha pena, como si fuera un bebé humano. Lágrima desde la ventana de su casa oyó la llamada de socorro y percibió la angustia de la gatita. Subió al tejado y, en menos que canta un gallo o un pequeño colibrí, allí se presentó volando por encima del águila. Cuando vio a la gatita, se lanzó en picado, juntando sus manos, metiendo la cabeza entre ellas y abriendo las patas traseras, como una punta de flecha. 

El águila no se lo esperaba. ¿Quién iba a volar por encima de ella? Al pasar a su lado, Lágrima le pegó un zarpazo entre las plumas de cuello y el comienzo del ala derecha. El águila se desequilibró y comenzó una caída en espiral, pero como era águila vieja, se niveló antes de tocar el suelo, remontó el vuelo y huyó de allí con el ala dolorida y sin apetito. ¡Se le habían quitado las ganas de comer y de cazar!

Lágrima se posó junto a la gatita. ¡Tranquila, gatita, no te va a pasar nada! Pegó tres bufidos hacia fuera, nada de para aspirar aire, que dejaron paralizados a los gatos salvajes. Nunca habían oído algo tan fiero. Uno que dio un paso hacia delante recibió un zarpazo en el lomo (Lágrima tiene unas uñas que no veas) y huyó de allí al instante seguido de los otros, con un nudo en el estómago y una buena herida en el costado. Bajaron tan deprisa por el tronco y corrieron tan rápido que los niños malotes no tuvieron tiempo de reaccionar.

Entonces Lágrima fue bajando del tronco con pasos seguros, bufando y rugiendo, para encararse con los niños malotes. Al verla, los malotes fueron caminando hacia atrás, con el susto en la cara y un poco de caca en los calzoncillos. Y, a la de tres, se dieron la vuelta y corrieron como descosidos. ¡Pero qué os creéis! ¡Largo de aquí!

Lágrima se lamió las patas y subió tranquilamente a buscar a la gatita. ¡Gracias, gata Lágrima, muchas gracias! Intuyo que Lágrima debe de ser muy conocida en el mundo gatuno, porque la gatita sabía su nombre. Lágrima prendió con su boca a la gatita por el cuello, como hacen las mamás gatas, bufó para tomar aire, se elevó y planeó hasta el jardín donde vivía la gatita con sus hermanos. ¡Ten más cuidado la próxima vez, gatita, pero no dejes de explorar el mundo y de ir donde te dé la gana! ¡Gracias, Lágrima, eres la mejor! Y, con los ojos, se lanzaron muchos besos de gato.

No os voy a explicar otra vez cómo vuela Lágrima, ya lo sabéis.  En fin, voló y volvió a su tejado. Bajó a su casa y se tumbó en el sofá verde del salón. Se estiró, sonrió, se acurrucó y se echó un sueño reparador que ni te cuento. Estaba realmente cansada.

Carlos Cuadrado Gómez

lunes, 20 de abril de 2026

Poesía para el día del libro (2026)

 DÍA DEL LIBRO

23 de abril de 2026

Poesía para el día del libro

Triste, aburrido y solo,
el libro estaba callado.
¡Yo me conformo con poco!
¿Nadie se viene a mi lado?
La niña de las coletas
(tenía el pelo muy largo)
también estaba aburrida
y le apretaba un zapato.
Se sentó cerca del libro
y lo tocó con la mano.
¡Vaya, qué gran sorpresa!
Voy a leer un rato.
El libro se estremeció
al sentirse acariciado.
¡Era un libro de poesía
y encima estaba ilustrado!
La niña de las coletas
comenzó a leer despacio
una poesía tras otra
con los ojos como platos.
¿Y qué queréis que os diga?
Que estaban emocionados,
el libro porque era libro
y la niña porque en sus manos
tenía palabras preciosas
y versos extraordinarios.
No los quiero molestar
ni tampoco ser pesado,
ahí los dejo tan amigos,
¡cómo lo están disfrutando!

Carlos Cuadrado Gómez

LOS LIBROS SON BUENOS AMIGOS
Y AGRADABLE COMPAÑÍA

miércoles, 18 de marzo de 2026

El CABALLO POETA * Día mundial de la poesía

   DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

21 de marzo de 2026


EL CABALLO POETA

En medio de un prado,
¿y dónde si no?,
el caballo poeta
escribe poemas
y alguna canción.

Las flores lo miran,
el agua le espera,
las ranas suspiran.
¡Hoy es primavera!

Un gorrión volando
sobre su cabeza
le inspira palabras
de mucha belleza.
Él las recibe,
él las escribe,
él las recita
mirando hacia arriba:
árbol, arroyo,
prado, nube, sol,
aire, arcoíris,
niño, niña, flor.

De noche, a su estrella,
al viento las crines,
le canta una nana
que huele a jazmines.

La estrella no llora,
pero se emociona.
Le lanza una lágrima
de mentirijillas
para que el aire,
girando loquilla,
se convierta en sal
con sabor a cielo,
y el caballo poeta
la coja del suelo,
la meta en su boca
y diga un ¡Te quiero!

Carlos Cuadrado Gómez

UNA POESÍA AL DÍA
TE DARÁ MUCHA ENERGÍA

lunes, 2 de marzo de 2026

Yoni el Perdona

 

 50 cortos cuentos
de normales cosas


YONI EL PERDONA

Jonathan se llamaba Jonathan, pero la gente le llamaba Yoni. A Yoni le molestaba mucho que le llamaran Yoni, pero si le llamaban Jonathan también se molestaba, porque pensaba que, para no decirle Yoni, le decían Jonathan con "segundas". En fin, que la gente para dirigirse a él comenzaban la frase con un "Perdona" y así evitaban equivocarse, tanto por "Yoni" como por "Jonathan". Por ejemplo, para preguntarle la hora lo hacían así: "Perdona, ¿qué hora es?". Otros ejemplos: "Perdona, ¿vendrás mañana al parque?"; "Perdona, podrías cerrar esa puerta"; "Perdona, tienes mala cara, ¿has dormido mal?". Como sabían que casi todo le molestaba, se andaban con cuidado. Alguno, para referirse a él, también le llamaba "Yoni el Molestias". 

Y es que no sólo le molestaba lo del nombre, le molestaban muchas cosas. Y cada "molestia", para que no se le olvidara, la apuntaba en un papel con el nombre del molestador y se lo metía en el bolsillo. En su casa, pasaba los papelitos a limpio en folios que iba numerando y que, dobladitos, llevaba siempre en los bolsillos traseros del pantalón, que cada día estaban más gordos: parecían los puños apretados de un ogro. 

Su madre se enfadaba con él. Alguien suspicaz produce mucho enfado en la gente que lo quiere, porque esa gente no comprende qué le puede molestar y porque, hagas lo que hagas, el suspicaz se molesta. Y en casa, como uno se muestra como es, los tenía hasta el gorro.

Yoni delante de la maestra se mostraba sonriente, disimulaba muy bien. No quería ponerle mala cara sin motivo -Yoni sabía muy bien que disgustaba a la gente con sus mosqueos, Yoni sabía mucho-, porque no quería que lo castigaran por faltar el respeto a un mayor, pero en el patio tomaba nota mentalmente de las molestias de sus compañeros y, cuando llegaba a clase, con mucho disimulo las apuntaba en un papelito. Tenía hartos a sus compañeros, que tenían muchísima paciencia con él.

¿Y qué escribía en sus folios? ¡Encima lo mantenía en secreto! La gente sabía que Yoni se molestaba, se le notaba a la legua, pero no sabía la causa, lo cual les desconcertaba y les ponía tristes.

Al cabo del tiempo, de los años, Yoni fue creciendo como todos, y los bolsillos del pantalón se fueron llenando tanto que parecía que le iban a reventar. Si el sol daba con la inclinación adecuada y detrás había una pared, según caminaba Yoni se iban formando las sombras de los animales más curiosos: gatos, perros, jirafas, halcones, elefantes, mariposas, búhos, caballos. Los niños y las niñas del barrio se subían a los árboles a ver el espectáculo sin que él se diera cuenta, pero algunas veces era tan alucinante que se les escapaba un aplauso. Entonces él les miraba enfurecido, sacaba un papelito y un boli y tomaba nota. Los niños y las niñas se reían a mandíbula batiente y él se mosqueaba todavía más.

¿Qué pasó con Yoni el Perdona? Pues que nunca puso de su parte, nunca superó esa forma de ser y se quedó más solo que la una, porque una persona así es un rollo.

Y aquí acabo este cuento, perdonadme que sea breve, no siendo que Jonathan, si se entera, también se enfade conmigo.

Carlos Cuadrado Gómez

viernes, 30 de enero de 2026

Día de la Paz (ACRÓSTICOS)

   Me verso en todo


Día de la Paz
ACRÓSTICOS

Dados de suerte,
Idiomas de amigos,
Alas de sueños,
Día sin castigos,
Espadas de nata,
Lápices de "ilu",
Amapolas de plata,
Peceras de suspiros,
Armarios de amor,
Zeta de paz contigo.

Carlos Cuadrado Gómez
30 de enero de 2026

lunes, 5 de enero de 2026

Noche de Reyes y Reinas. Villancico

  Me verso en todo


Noche de Reyes y Reinas
VILLANCICO

La noche del cinco de enero
es especial,
todos estamos nerviosos
en el Portal,
que vengan reyes o reinas,
eso da igual,
que traigan cosas bonitas
es fundamental.

Noche de reyes y reinas,
noche de nenes y nenas.

Lo mismo me da
Melchor, Gaspar
que Baltasar.
Igual me alegraran
Melchora, Gaspara
que Baltasara.

Noche de reyes y reinas,
noche de nenes y nenas.

Mejor seis que tres,
el doble traerán,
juntos y en equipo
han de trabajar.
La cosa está muy mala
no sólo en el Portal,
en muchas partes del mundo
hay tanto que arreglar.

Noche de reyes y reinas,
noche de nenes y nenas.

Melchor,
quiero un tambor.
Gaspar,
quiero un compás.
Baltasar,
quiero comer más.
Melchora,
dame la hora.
Gaspara,
dame una pala.
Baltasara,
dame cigala,
o mejor,
lo que te dé la gana.

Noche de reyes y reinas,
noche de nenes y nenas.

Eso para mí,
y para el resto,
de luz y de paz
un cesto.

Noche de reyes y reinas,
noche de nenes y nenas.

Carlos Cuadrado Gómez