martes, 28 de enero de 2025

Juega y come (Ajedrez)

 

 50 cortos cuentos
de normales cosas


JUEGA Y COME (AJEDREZ)

    Alicia era confitera. En su obrador, se remangaba para amasar agua con harina, levadura y anís. Esperaba un rato y hacía bolas. Y esperaba más rato.
    Luego modelaba figuras de ajedrez: la reina y el rey; los alfiles, los caballos y las torres; y los peones. Hacía dos juegos completos: uno con una pequeña pirámide en el extremo superior, y el otro con una pequeña esfera. ¡Pirámides contra esferas! Con una brocha les daba una capa de huevo batido y las metía en el horno. Y esperaba: en un obrador se espera mucho.
    Cuando Alicia las sacaba del horno, las dejaba enfriar —tenía que esperar, claro— y las guardaba en una caja de cartón con un letrero que decía: Juega y come. Ajedrez.
    Los que compraban una caja para jugar al ajedrez tenían que tener muy buen apetito. Según las reglas del juego, que se explicaban en una hojita que Alicia metía con las figuras, cuando ganabas una pieza a tu contrario, tenías que comértela. Durante la masticación se paraba el reloj para que el ganador no se atragantara. Cuando tragaba y, si quería, bebía unos sorbos de agua, el reloj se ponía en funcionamiento.
    Muchos aficionados al ajedrez eran clientes de Alicia, y le hacían los encargos con antelación a las partidas:
    —Alicia, el próximo sábado jugaré una partida con mi prima Vicenta. El viernes por la tarde me paso a por un Juega y come.
    —Perfecto. Aquí lo tendrás reservado, Julián.
    Una partida de ajedrez con Juega y come podría ser perfectamente una merienda-cena. Los jugadores antes de sentarse frente al tablero preparaban cafés, tés, chocolates, refrescos, jarras de agua y unas servilletas. Y comenzaba la partida.
    La duración de la partida dependía de dos cosas: del talento de los jugadores y del hambre que tuvieran. Yo pienso que el hambre era más importante, porque había jugadores muy hábiles que empleaban muchas jugadas para ganar, aunque pudieran dar un jaque mate en tres lances. ¡A más jugadas, más piezas te comías!
    El momento más especial era cuando te comías el rey de tu oponente: despacio, saboreando la masa crujiente, pasando la lengua por los labios medio abiertos, levantando la cabeza con los ojos cerrados al tragar. ¡Pura gloria celestial!
    Realmente, todas las partidas terminaban con un apretón de manos y zampándose entre los dos contrincantes las figuras que quedaban en el tablero.
    Algunos llegaban a un acuerdo:
    —El que pierda compra la siguiente caja.
    —¡Por supuesto!
    Puedo asegurar que el nivel del ajedrez de los clientes de Alicia mejoraba rápidamente y era excelente.
    Dicen que alguno ganó el campeonato nacional. Y dicen que tenía hambre de victoria en la mirada.
Carlos
(28/01/2025)

domingo, 5 de enero de 2025

Que vienen los Reyes

6 de enero de 2025


Que vienen los Reyes

Los niños del mundo
no pueden dormir,
¡que vienen los Reyes,
que van a venir!

Si Baltasar quisiera,
yo le pediría
un tren con juguetes
y mucha alegría.

Para el rey Melchor
yo tengo un encargo:
un barco con dulces
y libros usados.

Y al buen rey Gaspar,
que tres son los reyes,
le pido un roscón
cubierto de nueces.

También les suplico
de Oriente a los Magos
que acaben las guerras
de hombres tan malos
que tiran sus bombas
a propios y a extraños.

Herodes da miedo,
también ha llegado,
matando a los niños,
las casas quemando,
hundiendo hospitales
y escuelas cerrando.

Un poco de paz
os pido y, de paso,
algo de dulzura
en este mundo amargo.

Los niños del mundo
tienen que soñar,
¡que vienen los Reyes,
que van a llegar!

Carlos Cuadrado Gómez