Me verso en todo
Y de repente ha llegado
Y de repente ha llegado
el calor.
el calor.
Me pilló desprevenido,
el traidor.
el traidor.
Yo que estaba tan tranquilo
con mis lluvias y mis fríos,
con mis lluvias y mis fríos,
paseando por el campo,
oyendo los pajarillos.
El campo con tantas flores,
con tantas charcas y hierbas,
los árboles con tantas hojas:
estamos en primavera.
Y de repente ha llegado
el calor.
Me ha dejado derrotado,
sin vigor.
Necesito manga corta,
limonada en la nevera,
fuera mantas y "jerseles",
las ventanas bien abiertas.
Que de repente ha llegado
el calor.
Le suplico algo de tregua,
por favor.
Carlos Cuadrado Gómez

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